Si pulsa en este gadget estará colaborando con la Asociación de Blogueros con el Papa. ¡Gracias!

¡Cantemos, la Misa va a empezar!


Sabemos que la fiesta de la misa empieza cuando comenzamos a cantar el canto de entrada. Entonces todos los que queremos participar en esta fiesta nos pondremos en pie y acompañamos el recorrido del sacerdote desde la sacristía hasta el altar cantando A menudo les recuerdo a mis hijos que desde ese instante del canto de entrada es importante ya no pensar más en lo que hay fuera del templo y disfrutar de cada momento y partes de la celebración
     En muchas parroquias ensayan los cantos antes  de empezar y esto nos ayuda a conocer no solo las letras, sino sus significados. Nuestros hijos estarán más atentos y evitaremos un  niño que se sienta, se pone de cuclillas y otro que baila sobre el reposapiés del banco.
     Como catequista de niños de primera comunión  y madre de dos de once y siete, me sorprende cada vez más ver con qué facilidad nuestros pequeños llegan a comprender cosas que a nosotros los mayores a menudo nos cuesta tanto.
El sacerdote besa el altar ¿porqué?. Porque en él se va a ofrecer  Jesús en sacrificio. Quizás les podríamos contar antes la historia de Noé y el primer altar que edificó para dar gloria a Dios. Y la historia de Abraham...
     Hoy intentaremos dar unas referencias para que nuestros pequeños no se pierdan la importancia del “saludo inicial” y comprendan el verdadero sentido de esa parte de la Eucaristía que a veces, incluso a los mayores se nos pasa un poco por alto si no estamos atentos.
     Para que los niños entiendan el sentido de este gesto me gusta formularles preguntas y poner ejemplos de relaciones cercanas que viven:
¿Qué haces cuando te encuentras con tu mejor amigo después de unos días sin verlo?
¿Le abrazas, le das la mano, le sonríes?
Hacer este tipo de preguntas en casa o en modo de preparatoria entre juegos por el camino, como nos explicaba Eva en post anteriores es un modo fácil para ayudar a los hijos a comprender cada gesto de los diferentes ritos o partes de la misa. De ese modo podrán seguirla, descubriendo sus diferentes significados.
Me ayuda también esta reflexión del libro " la misa de los niños" 
     "Ya sabes que la Misa tiene dos partes principales: primero, la litúrgia de la Palabra y, después , la liturgia eucarística. En la Misa hacemos lo mismo que cuando vamos de visita a una casa: lo primero es saludarnos y, si no nos conocen, nos presentamos"[1]
Por: Sacramento Rosales (Mento)



[1] “La misa de los niños”. Pedro Mº  Reyes y Francisco  Javier Navarro. Editorial Palabra.

Leer más

Sabemos que la fiesta de la misa empieza cuando comenzamos a cantar el canto de entrada. Entonces todos los que queremos participar en esta fiesta nos pondremos en pie y acompañamos el recorrido del sacerdote desde la sacristía hasta el altar cantando A menudo les recuerdo a mis hijos que desde ese instante del canto de entrada es importante ya no pensar más en lo que hay fuera del templo y disfrutar de cada momento y partes de la celebración
     En muchas parroquias ensayan los cantos antes  de empezar y esto nos ayuda a conocer no solo las letras, sino sus significados. Nuestros hijos estarán más atentos y evitaremos un  niño que se sienta, se pone de cuclillas y otro que baila sobre el reposapiés del banco.
     Como catequista de niños de primera comunión  y madre de dos de once y siete, me sorprende cada vez más ver con qué facilidad nuestros pequeños llegan a comprender cosas que a nosotros los mayores a menudo nos cuesta tanto.
El sacerdote besa el altar ¿porqué?. Porque en él se va a ofrecer  Jesús en sacrificio. Quizás les podríamos contar antes la historia de Noé y el primer altar que edificó para dar gloria a Dios. Y la historia de Abraham...
     Hoy intentaremos dar unas referencias para que nuestros pequeños no se pierdan la importancia del “saludo inicial” y comprendan el verdadero sentido de esa parte de la Eucaristía que a veces, incluso a los mayores se nos pasa un poco por alto si no estamos atentos.
     Para que los niños entiendan el sentido de este gesto me gusta formularles preguntas y poner ejemplos de relaciones cercanas que viven:
¿Qué haces cuando te encuentras con tu mejor amigo después de unos días sin verlo?
¿Le abrazas, le das la mano, le sonríes?
Hacer este tipo de preguntas en casa o en modo de preparatoria entre juegos por el camino, como nos explicaba Eva en post anteriores es un modo fácil para ayudar a los hijos a comprender cada gesto de los diferentes ritos o partes de la misa. De ese modo podrán seguirla, descubriendo sus diferentes significados.
Me ayuda también esta reflexión del libro " la misa de los niños" 
     "Ya sabes que la Misa tiene dos partes principales: primero, la litúrgia de la Palabra y, después , la liturgia eucarística. En la Misa hacemos lo mismo que cuando vamos de visita a una casa: lo primero es saludarnos y, si no nos conocen, nos presentamos"[1]
Por: Sacramento Rosales (Mento)



[1] “La misa de los niños”. Pedro Mº  Reyes y Francisco  Javier Navarro. Editorial Palabra.

Leer más...

SANTA TERESA DIO A SAN JOSÉ EL CAPÍTULO VI DE LA VIDA (V)

     
Las personas de oración especialmente deben ser devotas de san José,
Las relaciones de santa Teresa con san José es un caso típico para ver hasta qué punto una devoción sincera puede llegar a hacerse experiencia sobrenatural, en la terminología de la Santa, que lleva  a penetrar en la intimidad más familiar y profunda con la persona de quien se es devota. Así llega santa Teresa  a entrar en la comunión mas íntima con san José, experimentando especialmente su paternidad y su poder.  Desde esta experiencia  grita a todas las almas que sean devotas de san José y que se encomienden a él,  que se verán muy favorecidas y aprovechadas en la virtud,
 “En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas… quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no erraré en el camino” (V 6,8).
Para santa Teresa los que se dedican a la oración forman una categoría especial en la Iglesia de Dios, son los siervos del amor (V 11,1); a ella pertenecen sus hijas las carmelitas descalzas  y los carmelitas descalzos y cuantos se dedican de lleno a la oración. Para estas  san  José es un maestro consumado.
            La oración mental, según santa Teresa,  es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (V 8,5). ¿Quien es ese que sabemos que nos ama? Es Jesucristo humanado. Para ella la Humanidad sacratísima de Jesús,  - toda mi vida había sido tan devota de Cristo- es por quien nos vienen  todos los bienes (V 22,4.6.7), el libro verdadero donde ha visto y aprendido las verdades (V 26,2), con quien tenemos que entablar, mantener, fomentar y cuidar al máximo la verdadera intimidad interior. Nunca debemos apartarnos de ella. Sí, que Jesús es el amigo verdadero al lado que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo (V22,7), compañero nuestro en el Santísimo Sacramento, que no parece fue en su mano apartarse un momento de nosotros, no queramos otro camino que Él (V 22,7),  que en verlo cabe nosotros vemos todos los bienes.
            El camino de la oración debe llevarnos a encontrar y vivir en comunión íntima con Jesús. De ahí la llamada de la Santa: “Pues que mejor que la del mismo Maestro que enseñó la oración que vais a rezar? Representad al mismo Señor junto a vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando; y creedme, mientras pudiereis, no estéis sin tan buen amigo…¿Pensáis que es poco un tan buen amigo al lado? C 26,1)
            La Santa, convencida por la propia experiencia, que la oración es tanto más auténtica y santificadora cuanto es un encuentro más íntimo con Jesús,  un encuentro en el que el alma “le está hablando y regalándose con él” (V 13,11), exhorta ardiente y amorosamente a ocuparse” en que mire que le mira y le acompañe y hable y pida y se humille y regale con Él y acuérdese que no merecía estar allí…; hace muchos provechos esta manera de oración” /V 13,22)
            Esta es la oración teresiana y en la compañía e  intimidad  con Jesús humanado debe desarrollarse en sus diversas etapas.”Acostumbrarse y enamorase mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con él…Traer la preciosa compañía de Jesús humanado con nosotros aprovecha en todos los estados y un medio segurísimo para  crecer en el amor e ir aprovechando en el primero y llegar en breve al segundo grado de oración y para los postreros  andar seguro de los peligros que el demonio puede poner” (V 12,3). Así fue la trayectoria de su oración, de la que es  Maestra insuperable. (V 13,22) Por eso, aconseja que, aunque se medite en otras verdades, pero es a condición de que no se deje muchas veces la Pasión y la Vida de Cristo que es de donde nos han venido y nos vienen todos los bienes (V 13,13)-
Si esto es la oración para la Madre Teresa se explica y se comprende que proponga a san José como Maestro insuperable de este camino. La vida de san José, su predestinación,   su vocación , su misión está totalmente en la perspectiva de la compañía de Jesús y se concretan en estarle siempre al lado, hablarle, regalarse con él. pedirle, servirle. Toda la razón de su existencia es la vida de Jesús y para Jesús. Su verdadero desposorio con María fue en atención a Jesús. La vida de José tiene su  razón de ser solamente en Jesús: recibirle y acogerle en el. seno de su esposa María y cuando nazca, ponerle el nombre tan sublime de Jesús, cuidarle y velar por él, alimentarle, enseñarle, vivir en su compañía e intimidad y defenderle ¿Quién podrá  comprender la intimidad dulce y suave, gozosa y dolorosa que vivió con Jesús? ¿Quién podrá vislumbrar los la intensidad de amistad que se desarrolló entre ellos y con María? Es un aspecto particularísimo de la vida de san José que, desde san Bernardo, han tocado de mil ,maneras todos los que han escrito sobre el santo Patriarca; los predicadores lo predicaban desde los púlpitos. Santa Teresa, tan amiga de sermones,  lo oyó mas de una vez, “que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto paso con el niño Jesús, que no den gracias a san José, por lo bien que les ayudó en ellos” (V 6,8).
Si  en la oración, como trato de amistad con Cristo, es aspecto esencial escuchar las palabras de Jesús, ver verdades, san José escuchó muchas veces las palabras de su hijo Jesús, como María, que le calaban hondo en el corazón y le iban  santificando más y más. Si a  los apóstoles, por ser sus amigos, (Jn 15,15) Jesús les descubre sus secretos ¿qué secretos y verdades no descubriría a su Padre san José. Y ¡como escucharía san José las palabras llenas de vida y de calor de Jesús! ¡Con que docilidad las asimilaría, con qué amor las metería y las meditaría en su corazón! ¡qué conversaciones mantendrían entre los dos y con María!

Toda la vida de san José fue oración porque fue una vida en compañía    de Jesús, de intimidad y familiaridad singular con él. Nadie supo más y mejor que él de la oración trato de amistad con Jesús, que por tanto tiempo trató con Jesús y María en una comunión y comunicación única de amistad y de amor. José, como padre cuando era niño,  como amigo y compañero cuando fue mayor, vivió en una intimidad singular con él. Toda su vida fue contemplación, porque escuchaba y acogía, meditaba y contemplaba las verdades de Jesús en su corazón. Toda sus vida fue oración y contemplación vivida.. San José, dice el gran devoto de san José el P.Gracián,  aprendió la oración de los dos más aventajados espíritus que jamás se pueden imaginar, que son Jesús y María; en su compañía oraba, y a los mismos que mandaba como a súbditos, rogaba como a Dios  y Madre de Dios, que este privilegio de oración ninguno lo alcanza. Realmente san José es Maestro insuperable de oración
Leer más
     
Las personas de oración especialmente deben ser devotas de san José,
Las relaciones de santa Teresa con san José es un caso típico para ver hasta qué punto una devoción sincera puede llegar a hacerse experiencia sobrenatural, en la terminología de la Santa, que lleva  a penetrar en la intimidad más familiar y profunda con la persona de quien se es devota. Así llega santa Teresa  a entrar en la comunión mas íntima con san José, experimentando especialmente su paternidad y su poder.  Desde esta experiencia  grita a todas las almas que sean devotas de san José y que se encomienden a él,  que se verán muy favorecidas y aprovechadas en la virtud,
 “En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas… quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no erraré en el camino” (V 6,8).
Para santa Teresa los que se dedican a la oración forman una categoría especial en la Iglesia de Dios, son los siervos del amor (V 11,1); a ella pertenecen sus hijas las carmelitas descalzas  y los carmelitas descalzos y cuantos se dedican de lleno a la oración. Para estas  san  José es un maestro consumado.
            La oración mental, según santa Teresa,  es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (V 8,5). ¿Quien es ese que sabemos que nos ama? Es Jesucristo humanado. Para ella la Humanidad sacratísima de Jesús,  - toda mi vida había sido tan devota de Cristo- es por quien nos vienen  todos los bienes (V 22,4.6.7), el libro verdadero donde ha visto y aprendido las verdades (V 26,2), con quien tenemos que entablar, mantener, fomentar y cuidar al máximo la verdadera intimidad interior. Nunca debemos apartarnos de ella. Sí, que Jesús es el amigo verdadero al lado que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo (V22,7), compañero nuestro en el Santísimo Sacramento, que no parece fue en su mano apartarse un momento de nosotros, no queramos otro camino que Él (V 22,7),  que en verlo cabe nosotros vemos todos los bienes.
            El camino de la oración debe llevarnos a encontrar y vivir en comunión íntima con Jesús. De ahí la llamada de la Santa: “Pues que mejor que la del mismo Maestro que enseñó la oración que vais a rezar? Representad al mismo Señor junto a vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando; y creedme, mientras pudiereis, no estéis sin tan buen amigo…¿Pensáis que es poco un tan buen amigo al lado? C 26,1)
            La Santa, convencida por la propia experiencia, que la oración es tanto más auténtica y santificadora cuanto es un encuentro más íntimo con Jesús,  un encuentro en el que el alma “le está hablando y regalándose con él” (V 13,11), exhorta ardiente y amorosamente a ocuparse” en que mire que le mira y le acompañe y hable y pida y se humille y regale con Él y acuérdese que no merecía estar allí…; hace muchos provechos esta manera de oración” /V 13,22)
            Esta es la oración teresiana y en la compañía e  intimidad  con Jesús humanado debe desarrollarse en sus diversas etapas.”Acostumbrarse y enamorase mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con él…Traer la preciosa compañía de Jesús humanado con nosotros aprovecha en todos los estados y un medio segurísimo para  crecer en el amor e ir aprovechando en el primero y llegar en breve al segundo grado de oración y para los postreros  andar seguro de los peligros que el demonio puede poner” (V 12,3). Así fue la trayectoria de su oración, de la que es  Maestra insuperable. (V 13,22) Por eso, aconseja que, aunque se medite en otras verdades, pero es a condición de que no se deje muchas veces la Pasión y la Vida de Cristo que es de donde nos han venido y nos vienen todos los bienes (V 13,13)-
Si esto es la oración para la Madre Teresa se explica y se comprende que proponga a san José como Maestro insuperable de este camino. La vida de san José, su predestinación,   su vocación , su misión está totalmente en la perspectiva de la compañía de Jesús y se concretan en estarle siempre al lado, hablarle, regalarse con él. pedirle, servirle. Toda la razón de su existencia es la vida de Jesús y para Jesús. Su verdadero desposorio con María fue en atención a Jesús. La vida de José tiene su  razón de ser solamente en Jesús: recibirle y acogerle en el. seno de su esposa María y cuando nazca, ponerle el nombre tan sublime de Jesús, cuidarle y velar por él, alimentarle, enseñarle, vivir en su compañía e intimidad y defenderle ¿Quién podrá  comprender la intimidad dulce y suave, gozosa y dolorosa que vivió con Jesús? ¿Quién podrá vislumbrar los la intensidad de amistad que se desarrolló entre ellos y con María? Es un aspecto particularísimo de la vida de san José que, desde san Bernardo, han tocado de mil ,maneras todos los que han escrito sobre el santo Patriarca; los predicadores lo predicaban desde los púlpitos. Santa Teresa, tan amiga de sermones,  lo oyó mas de una vez, “que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto paso con el niño Jesús, que no den gracias a san José, por lo bien que les ayudó en ellos” (V 6,8).
Si  en la oración, como trato de amistad con Cristo, es aspecto esencial escuchar las palabras de Jesús, ver verdades, san José escuchó muchas veces las palabras de su hijo Jesús, como María, que le calaban hondo en el corazón y le iban  santificando más y más. Si a  los apóstoles, por ser sus amigos, (Jn 15,15) Jesús les descubre sus secretos ¿qué secretos y verdades no descubriría a su Padre san José. Y ¡como escucharía san José las palabras llenas de vida y de calor de Jesús! ¡Con que docilidad las asimilaría, con qué amor las metería y las meditaría en su corazón! ¡qué conversaciones mantendrían entre los dos y con María!

Toda la vida de san José fue oración porque fue una vida en compañía    de Jesús, de intimidad y familiaridad singular con él. Nadie supo más y mejor que él de la oración trato de amistad con Jesús, que por tanto tiempo trató con Jesús y María en una comunión y comunicación única de amistad y de amor. José, como padre cuando era niño,  como amigo y compañero cuando fue mayor, vivió en una intimidad singular con él. Toda su vida fue contemplación, porque escuchaba y acogía, meditaba y contemplaba las verdades de Jesús en su corazón. Toda sus vida fue oración y contemplación vivida.. San José, dice el gran devoto de san José el P.Gracián,  aprendió la oración de los dos más aventajados espíritus que jamás se pueden imaginar, que son Jesús y María; en su compañía oraba, y a los mismos que mandaba como a súbditos, rogaba como a Dios  y Madre de Dios, que este privilegio de oración ninguno lo alcanza. Realmente san José es Maestro insuperable de oración
Leer más...

Mama en misa ¡Me aburro!

Hace días que estoy dando vueltas en mi cabeza. Mi hijo me dió la clave, el punto de partida. Me dijo: "mamá! ¡en misa me aburro! ¿por qué vamos a misa? ¡ yo no quiero ir!"
Y me recordé a mi misma diciéndole algo parecido a mi madre. Me volví a ver sentada en un banco contando las baldosas blancas y negras del suelo de la iglesia, sin entender ni importarme nada de lo que estaba sucediendo en el altar.
Mi madre no se escandalizó cuando le dije que había decidido no ir porque, para aburrirme, mejor me quedaba en casa. Me habló con mucho cariño y me regaló un misal para niños animándome a seguir la misa con él. Le hice caso y supere mi dificultad.
Pero ¿ qué hacer cuándo nuestros hijos tienen dificultades con la lectura?
Necesitamos aprender a leer conociendo las primeras letras. Si cuando apenas distinguimos las vocales nos dan "El Quijote" como libro de cabecera, con toda seguridad no volveremos a coger un libro en la vida. El problema no está en "El Quijote" si no en nuestras dificultades para entenderlo si no nos dan las herramientas para hacerlo.
Lo mismo sucede, salvando las distancias, con la misa. Es un misterio tan grande que debemos ir aprendiendo poco a poco, pasito a pasito, haciéndonos niños con nuestros hijos.
Mi hijo esperaba una respuesta y se la di: "nos aburrimos cuando no entendemos nada”.
Vamos a pensar cada domingo en tres cosas que nos puedan ayudar a comprender mejor. Porque cuando dejas de contar baldosas, el Señor te engancha y ya no se trata de "tener que ir" si no de "desear ir". Tú hazme caso"
Y esta es nuestra propuesta para este año de catequesis para la familiar. Avanzar juntos, domingo a domingo, intentando detenernos en cada detalle, palabra, gesto… que nos ayude a enamorarnos de este sacramento. Porque, que nos aburramos no significa que no queramos a Jesús, significa que necesitamos aprender.


Por: Eva Carreras.
Leer más
Hace días que estoy dando vueltas en mi cabeza. Mi hijo me dió la clave, el punto de partida. Me dijo: "mamá! ¡en misa me aburro! ¿por qué vamos a misa? ¡ yo no quiero ir!"
Y me recordé a mi misma diciéndole algo parecido a mi madre. Me volví a ver sentada en un banco contando las baldosas blancas y negras del suelo de la iglesia, sin entender ni importarme nada de lo que estaba sucediendo en el altar.
Mi madre no se escandalizó cuando le dije que había decidido no ir porque, para aburrirme, mejor me quedaba en casa. Me habló con mucho cariño y me regaló un misal para niños animándome a seguir la misa con él. Le hice caso y supere mi dificultad.
Pero ¿ qué hacer cuándo nuestros hijos tienen dificultades con la lectura?
Necesitamos aprender a leer conociendo las primeras letras. Si cuando apenas distinguimos las vocales nos dan "El Quijote" como libro de cabecera, con toda seguridad no volveremos a coger un libro en la vida. El problema no está en "El Quijote" si no en nuestras dificultades para entenderlo si no nos dan las herramientas para hacerlo.
Lo mismo sucede, salvando las distancias, con la misa. Es un misterio tan grande que debemos ir aprendiendo poco a poco, pasito a pasito, haciéndonos niños con nuestros hijos.
Mi hijo esperaba una respuesta y se la di: "nos aburrimos cuando no entendemos nada”.
Vamos a pensar cada domingo en tres cosas que nos puedan ayudar a comprender mejor. Porque cuando dejas de contar baldosas, el Señor te engancha y ya no se trata de "tener que ir" si no de "desear ir". Tú hazme caso"
Y esta es nuestra propuesta para este año de catequesis para la familiar. Avanzar juntos, domingo a domingo, intentando detenernos en cada detalle, palabra, gesto… que nos ayude a enamorarnos de este sacramento. Porque, que nos aburramos no significa que no queramos a Jesús, significa que necesitamos aprender.


Por: Eva Carreras.
Leer más...

Enhorabuena a iMision por el Premio ¡Bravo!


Nuestra más sincera enhorabuena a iMision con haber sido premiados por la Conferencia Episcopal Española con el premio ¡Bravo! en Nuevas Tecnologías.


Leer más

Nuestra más sincera enhorabuena a iMision con haber sido premiados por la Conferencia Episcopal Española con el premio ¡Bravo! en Nuevas Tecnologías.


Leer más...

La Misa Comienza en Casa


¡Vamos niños! ¡Vamos a llegar tarde! ¡Corre, ponte los zapatos! Y salimos corriendo y estresados. Nos sentamos, si podemos, en el último banco, resoplando. Y los niños, contagiados y sin ver nada, también se sientan. Resignados a pasar una hora quietecitos y aburridos.
¿Cómo evitarlo?
La misa empieza en casa.
Los niños necesitan de las rutinas para saber lo que va a suceder a continuación, esto les tranquiliza y les da seguridad. Vale la pena intentar, siempre que sea posible, ir siempre a la misma iglesia y a la misma hora.
Dediquemos el tiempo que sea necesario para prepararnos con calma, vestirnos y que se vistan, sin prisas. Sí vamos siempre a la misma hora ya sabremos el tiempo real que necesitamos para no estresarnos. Disfrutemos del momento. Pongámonos guapos porque vamos a estar con Jesús.
Recuerdo que mi padre les ponía una toalla encima de los hombros a mis hermanos mayores, les echaba un litro de colonia y los repeinaba. Este tipo de recuerdos son los que les quiero dejar yo a mis hijos. ¡Alegría, vamos a misa!
Por el camino podemos contarles el evangelio que se va a leer o jugar con ellos a las adivinanzas; ¿de que color irá el sacerdote hoy? ¿Porqué?...
Tres cosas que intento vivir para llegar a la iglesia con alegría y paz.
Nuestro corazón está preparado.


Por: Eva Carreras






Leer más

¡Vamos niños! ¡Vamos a llegar tarde! ¡Corre, ponte los zapatos! Y salimos corriendo y estresados. Nos sentamos, si podemos, en el último banco, resoplando. Y los niños, contagiados y sin ver nada, también se sientan. Resignados a pasar una hora quietecitos y aburridos.
¿Cómo evitarlo?
La misa empieza en casa.
Los niños necesitan de las rutinas para saber lo que va a suceder a continuación, esto les tranquiliza y les da seguridad. Vale la pena intentar, siempre que sea posible, ir siempre a la misma iglesia y a la misma hora.
Dediquemos el tiempo que sea necesario para prepararnos con calma, vestirnos y que se vistan, sin prisas. Sí vamos siempre a la misma hora ya sabremos el tiempo real que necesitamos para no estresarnos. Disfrutemos del momento. Pongámonos guapos porque vamos a estar con Jesús.
Recuerdo que mi padre les ponía una toalla encima de los hombros a mis hermanos mayores, les echaba un litro de colonia y los repeinaba. Este tipo de recuerdos son los que les quiero dejar yo a mis hijos. ¡Alegría, vamos a misa!
Por el camino podemos contarles el evangelio que se va a leer o jugar con ellos a las adivinanzas; ¿de que color irá el sacerdote hoy? ¿Porqué?...
Tres cosas que intento vivir para llegar a la iglesia con alegría y paz.
Nuestro corazón está preparado.


Por: Eva Carreras






Leer más...

Aviso Legal

La Asociación Blogueros con el Papa no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, que las expresarán, en todo momento, de manera individual y en caso alguno representa la opinión de la Asociación. 
 
Asociación "Blogueros con el Papa" © 2010