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SAN JOSÉ FIGURADO EN EL JOSÉ DEL A. TESTAMENTO

            Podíamos ampliar las semejanzas, pero las expuestas bastan para darnos cuenta que verdaderamente el José del A, Testamento es figura y tipo del San José. Así lo han entendido los devotos y estudiosos de san José. A san José el Señor le ha dado su anillo y le ha constituido en vicarios suyo para todas las necesidades del alma y cuerpo y remediador de todos los males de la Iglesia y de los de sus fieles. Y para que este simbolismo resalte más, el Papa san Juan Pablo II donó a san José su anillo papal en el cuadro de san José que se venera en la iglesia de carmelitas descalzos de Wadowice, su pueblo natal el 19de marzo de 2004. Yo soy el Señor, pero sin ti nadie alzará mano ni pie…Id a José (Gen 41,44.55),   nos dice también Jesús, constituyéndolo jefe, señor y patrono de su Iglesia 
            ¡Qué bien entendieron esto los devotos de san José! ¡Qué bien lo entendió y escuchó santa Teresa de Jesús, inspirada por el Espíritu Santo! Cuando le fallaron los médicos de la tierra, acudió con toda la confianza de su corazón a san José –Id a José- que la curó milagrosamente. Y desde esta curación, está escuchando constantemente la voz: Id a José. Siempre ha ido a su Padre y Señor san José y qué bien se portó el santo Patriarca con ella, librándola de todos los peligros, algunos graves, de alma y de cuerpo, haciéndole llegar los dineros para sus fundaciones por caminos insospechados.
            ¿Qué bien lo entendió el Beato Pío IX – Id a José- , cuando en tiempos tristísimos , difíciles y calamitosos para la Iglesia le proclamó Patrono de la Iglesia católica, Remediador de todos sus males y Alcanzador de todos sus bienes el 8 de diciembre  de 1870, fiesta de la Inmaculada Concepción de su esposa María
            Parece ser que fue san Bernardo (+ 1153), el último de los santos Padres, de la Iglesia, el primero que vio en el José del A. Testamento el tipo y figura de san José, recogiendo otros aspectos de esa figuración y tipismo: “Acordémonos del Patriarca  José, vendido a los egipcios. Este (san José) no solo lleva su nombre sino la imitación de su castidad, de su inocencia y de su gracia. Aquel, vendido por la envidia de sus hermanos y llevado a Egipto prefiguró lamenta de Cristo; este, huyendo de la envidia de Herodes, llevó a Cristo a Egipto. Aquel, fiel a su amo, respetó a su señora; este guardó fielmente a su esposa, Madre del Señor, custodiando su virginidad. Aquel tuvo el don de interpretar los sueños, a este le fue concedido conocer y participar en los celestes misterios. Aquel conservó el pan, no para sí, sino para todo el pueblo, este recibió del cielo el pan vivo que debía guardar pata él y para todo el mundo” (Sermón Super missus est, Hom.2)
            Isidoro de Isolano (1470-80?-1525), dominico, dando razones por qué se puso al santo Patriarca el nombre de José escribe: “ Primeramente porque es realización de una figura, pues aquel José, hijo de Jacob, de quien tantas cosas se dicen en los capítulos del Génesis, es figura –como observa el gran doctor Alberto-  de este otro José, tanto en la fidelidad a su señor, no osando tocar a su esposa, como en la castidad que en ello manifestó; igualmente en la interpretación de los sueños y en su ministerio de procurar y administra los bienes, estando al frente de aquella tierra.” (Summa de donis sancti Joseph, Parte 1ª, cap1).
            El Papa León XIII recogió toda esta tradición en su encíclica sobre la devoción a san José, la primera y única encíclica sobre el santo Patriarca, Quamquem plureies con estas palabras: “Todo lo cual, venerables hermanos,   fácilmente entenderéis confirmarse, porque no pocos Padres de la Iglesia opinan, de acuerdo con la sagrada liturgia, que aquel antiguo José, hijo del patriarca Jacob, prefiguró la persona y ministerio del nuestro y que con su excelencia simbolizó la grandeza y la gloria del futuro custodio de la divina Familia. Y, en verdad, además de que tuvieron ambos el mismo nombre, no desprovisto de significación, bien conocéis que existen entre ellos otras muchas y ciertamente claras semejanzas: la primera la de que en antiguo José alcanzó benevolencia y gracia singular junto a su señor, y de que, estando puesto por el mismo al frente de sus cosas, toda prosperidad y felicidad vinieron abundantes, en atención a José, a la casa de su señor. Y aún es mayor excelencia de que por mandato del rey, gobernó todo el reino con suprema potestad; y cuando la escasez de frutos trajo consigo la pobreza y carestía de granos, con tan excelente providencia atendió a los egipcios y vecinos, que el rey decretó que fuera aclamado como salvador del mundo. Y así cabe reconocer, en aquel antiguo patriarca una clara imagen del nuestro. Pues, así como el primero próspera y saludablemente cuidó los intereses domésticos de su señor, y luego en forma admirable salvó al reino entero, así también el segundo, destinado a la custodia del nombre cristiano, ha de creerse que defiende y protege a la Iglesia  que verdaderamente es la casa del   Señor y el reino de Dios en la tierra”.


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            Podíamos ampliar las semejanzas, pero las expuestas bastan para darnos cuenta que verdaderamente el José del A, Testamento es figura y tipo del San José. Así lo han entendido los devotos y estudiosos de san José. A san José el Señor le ha dado su anillo y le ha constituido en vicarios suyo para todas las necesidades del alma y cuerpo y remediador de todos los males de la Iglesia y de los de sus fieles. Y para que este simbolismo resalte más, el Papa san Juan Pablo II donó a san José su anillo papal en el cuadro de san José que se venera en la iglesia de carmelitas descalzos de Wadowice, su pueblo natal el 19de marzo de 2004. Yo soy el Señor, pero sin ti nadie alzará mano ni pie…Id a José (Gen 41,44.55),   nos dice también Jesús, constituyéndolo jefe, señor y patrono de su Iglesia 
            ¡Qué bien entendieron esto los devotos de san José! ¡Qué bien lo entendió y escuchó santa Teresa de Jesús, inspirada por el Espíritu Santo! Cuando le fallaron los médicos de la tierra, acudió con toda la confianza de su corazón a san José –Id a José- que la curó milagrosamente. Y desde esta curación, está escuchando constantemente la voz: Id a José. Siempre ha ido a su Padre y Señor san José y qué bien se portó el santo Patriarca con ella, librándola de todos los peligros, algunos graves, de alma y de cuerpo, haciéndole llegar los dineros para sus fundaciones por caminos insospechados.
            ¿Qué bien lo entendió el Beato Pío IX – Id a José- , cuando en tiempos tristísimos , difíciles y calamitosos para la Iglesia le proclamó Patrono de la Iglesia católica, Remediador de todos sus males y Alcanzador de todos sus bienes el 8 de diciembre  de 1870, fiesta de la Inmaculada Concepción de su esposa María
            Parece ser que fue san Bernardo (+ 1153), el último de los santos Padres, de la Iglesia, el primero que vio en el José del A. Testamento el tipo y figura de san José, recogiendo otros aspectos de esa figuración y tipismo: “Acordémonos del Patriarca  José, vendido a los egipcios. Este (san José) no solo lleva su nombre sino la imitación de su castidad, de su inocencia y de su gracia. Aquel, vendido por la envidia de sus hermanos y llevado a Egipto prefiguró lamenta de Cristo; este, huyendo de la envidia de Herodes, llevó a Cristo a Egipto. Aquel, fiel a su amo, respetó a su señora; este guardó fielmente a su esposa, Madre del Señor, custodiando su virginidad. Aquel tuvo el don de interpretar los sueños, a este le fue concedido conocer y participar en los celestes misterios. Aquel conservó el pan, no para sí, sino para todo el pueblo, este recibió del cielo el pan vivo que debía guardar pata él y para todo el mundo” (Sermón Super missus est, Hom.2)
            Isidoro de Isolano (1470-80?-1525), dominico, dando razones por qué se puso al santo Patriarca el nombre de José escribe: “ Primeramente porque es realización de una figura, pues aquel José, hijo de Jacob, de quien tantas cosas se dicen en los capítulos del Génesis, es figura –como observa el gran doctor Alberto-  de este otro José, tanto en la fidelidad a su señor, no osando tocar a su esposa, como en la castidad que en ello manifestó; igualmente en la interpretación de los sueños y en su ministerio de procurar y administra los bienes, estando al frente de aquella tierra.” (Summa de donis sancti Joseph, Parte 1ª, cap1).
            El Papa León XIII recogió toda esta tradición en su encíclica sobre la devoción a san José, la primera y única encíclica sobre el santo Patriarca, Quamquem plureies con estas palabras: “Todo lo cual, venerables hermanos,   fácilmente entenderéis confirmarse, porque no pocos Padres de la Iglesia opinan, de acuerdo con la sagrada liturgia, que aquel antiguo José, hijo del patriarca Jacob, prefiguró la persona y ministerio del nuestro y que con su excelencia simbolizó la grandeza y la gloria del futuro custodio de la divina Familia. Y, en verdad, además de que tuvieron ambos el mismo nombre, no desprovisto de significación, bien conocéis que existen entre ellos otras muchas y ciertamente claras semejanzas: la primera la de que en antiguo José alcanzó benevolencia y gracia singular junto a su señor, y de que, estando puesto por el mismo al frente de sus cosas, toda prosperidad y felicidad vinieron abundantes, en atención a José, a la casa de su señor. Y aún es mayor excelencia de que por mandato del rey, gobernó todo el reino con suprema potestad; y cuando la escasez de frutos trajo consigo la pobreza y carestía de granos, con tan excelente providencia atendió a los egipcios y vecinos, que el rey decretó que fuera aclamado como salvador del mundo. Y así cabe reconocer, en aquel antiguo patriarca una clara imagen del nuestro. Pues, así como el primero próspera y saludablemente cuidó los intereses domésticos de su señor, y luego en forma admirable salvó al reino entero, así también el segundo, destinado a la custodia del nombre cristiano, ha de creerse que defiende y protege a la Iglesia  que verdaderamente es la casa del   Señor y el reino de Dios en la tierra”.


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¿Quién es San Marcos?


Marcos fue elevado a la silla episcopal romana como su sucesor. El “Liber Pontificalis" dice que fue un romano, y que su padre se llamaba Prisco. La carta de Constantino el Grande, convocando a una conferencia de obispos para la investigación de la disputa donatista, es dirigida al Papa San Melquíades y a un Marcos (Eusebio, “Hist. Eccl.”, X,5). Evidentemente este Marcos era un miembro del clero romano, sacerdote o primer diácono, y es quizá el mismo que el Papa. El Catálogo Liberiano de Papas (Duchesne, "Liber Pontificalis", I, 9) da la fecha de la elección de Marcos (18 de enero de 336), la cual es históricamente cierta; así también el día de su muerte (7 de octubre), que es especificado del mismo modo en el "Depositio episcoporum" de la “Cronografía” de Filócalo, cuya primera edición apareció en el año 336.
No nos ha llegado ninguna información respecto a la interposición del Papa en los problemas arrianos, que entonces estaban afectando tan activamente a la Iglesia de Oriente. Una supuesta carta de él a San Atanasio es una falsificación posterior. El autor del "Liber Pontificalis" (ed. Duchesne, I, 20) le atribuye a Marcos dos constituciones. De acuerdo a una de ellas, él invistió al obispo de Ostia con el palio, y ordenó que este obispo consagrara al obispo de Roma. Es cierto que hacia finales del siglo IV el obispo de Ostia le confirió la consagración episcopal al recién electo Papa; Agustín expresamente da testimonio de esto (Breviarium Collationis, III, 16). Es de hecho posible que Marcos hubiese confirmado este privilegio por una constitución, lo cual no descarta el hecho de que el obispo de Ostia antes de este tiempo usualmente consagrara al nuevo Papa. En cuanto a la concesión del palio, no se puede establecer el relato basado en fuentes del siglo IV, puesto que los monumentos más antiguos que muestran esta divisa, pertenecen a los siglos V y VI, y la más antigua mención escrita de un Papa que concede el palio data del siglo sexto. (cf. Grisar, "Das römische Pallium und die altesten liturgischen Schärpen", en "Festschrift des deutschen Campo Santo in Rom", Freiburg im Br., 1897, 83-114).
El "Liber Pontificalis” comenta además de Marcos: "Et constitutum de omni ecclesia ordinavit"; pero no sabemos a que constitución esto se refiere. El autor del "Liber Pontificalis" le atribuye a este Papa la construcción de dos basílicas. Una de éstas fue construida dentro de la ciudad en la región "juxta Pallacinis"; es la actual iglesia de San Marco, que sin embargo recibió su presente forma externa por alteraciones posteriores. Se menciona en el siglo V como una iglesia titular romana, así que sin dificultad se le puede atribuir su fundación a San Marcos. La otra estaba fuera de la ciudad; era una iglesia cementerio que el Papa mandó a construir sobre la catacumba de Balbina, entre la Vía Apia y la Vía Ardeatina (cf. De Rossi, "Roma sotterranea", III, 8-13; "Bullettino di arch. crist.", 1867, 1 sqq.; Wilpert, "Topographische Studien uber die christlichen Monumente der Appia und der Ardeatina", en "Rom. Quartalschrift", 1901, 32-49). El Papa obtuvo del Emperador Constantino regalos de tierras y muebles litúrgicos para ambas basílicas.

Marcos fue enterrado en la Catacumba de Balbina, en donde él había construido la iglesia cementerio. Su tumba es expresamente mencionada allí por los itinerarios del siglo VII (De Rossi, "Roma sotterranea", I, 180-1). La fiesta del Papa difunto fue dada el 7 de octubre en el antiguo calendario romano de fiestas, que fue insertado en el "Martyrologium Hieronymianum”; todavía se guarda en la misma fecha. En un manuscrito antiguo se conserva un poema laudatorio (desafortunadamente en un texto mutilado), que el Papa San Dámaso I había compuesto sobre un San Marcus. (De Rossi, "Inscriptiones christ. urbis Romae.", II, 108; Ihm, "Damasi epigrammata", Leipzig, 1895, 17, no. 11). De Rossi lo refiere al Papa Marcos, pero Duchesne (loc. cit., 204), no acepta esta opinión. Puesto que los contenidos del poema son de una naturaleza enteramente general, sin ninguna característica particularmente distintiva de la vida del Papa Marcos, el asunto no es de gran importancia.
Bibliografía: Liber Pontif., ed. DUCHESNE, I, 202-4; URBAIN, Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom am Anfang des V. Jahrh. (Leipzig, 1901), 198; LANGEN, Gesch. der rom. Kirche, I, 423.

Kirsch, Johann Peter. "Pope St. Mark." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09674a.htm>.
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Marcos fue elevado a la silla episcopal romana como su sucesor. El “Liber Pontificalis" dice que fue un romano, y que su padre se llamaba Prisco. La carta de Constantino el Grande, convocando a una conferencia de obispos para la investigación de la disputa donatista, es dirigida al Papa San Melquíades y a un Marcos (Eusebio, “Hist. Eccl.”, X,5). Evidentemente este Marcos era un miembro del clero romano, sacerdote o primer diácono, y es quizá el mismo que el Papa. El Catálogo Liberiano de Papas (Duchesne, "Liber Pontificalis", I, 9) da la fecha de la elección de Marcos (18 de enero de 336), la cual es históricamente cierta; así también el día de su muerte (7 de octubre), que es especificado del mismo modo en el "Depositio episcoporum" de la “Cronografía” de Filócalo, cuya primera edición apareció en el año 336.
No nos ha llegado ninguna información respecto a la interposición del Papa en los problemas arrianos, que entonces estaban afectando tan activamente a la Iglesia de Oriente. Una supuesta carta de él a San Atanasio es una falsificación posterior. El autor del "Liber Pontificalis" (ed. Duchesne, I, 20) le atribuye a Marcos dos constituciones. De acuerdo a una de ellas, él invistió al obispo de Ostia con el palio, y ordenó que este obispo consagrara al obispo de Roma. Es cierto que hacia finales del siglo IV el obispo de Ostia le confirió la consagración episcopal al recién electo Papa; Agustín expresamente da testimonio de esto (Breviarium Collationis, III, 16). Es de hecho posible que Marcos hubiese confirmado este privilegio por una constitución, lo cual no descarta el hecho de que el obispo de Ostia antes de este tiempo usualmente consagrara al nuevo Papa. En cuanto a la concesión del palio, no se puede establecer el relato basado en fuentes del siglo IV, puesto que los monumentos más antiguos que muestran esta divisa, pertenecen a los siglos V y VI, y la más antigua mención escrita de un Papa que concede el palio data del siglo sexto. (cf. Grisar, "Das römische Pallium und die altesten liturgischen Schärpen", en "Festschrift des deutschen Campo Santo in Rom", Freiburg im Br., 1897, 83-114).
El "Liber Pontificalis” comenta además de Marcos: "Et constitutum de omni ecclesia ordinavit"; pero no sabemos a que constitución esto se refiere. El autor del "Liber Pontificalis" le atribuye a este Papa la construcción de dos basílicas. Una de éstas fue construida dentro de la ciudad en la región "juxta Pallacinis"; es la actual iglesia de San Marco, que sin embargo recibió su presente forma externa por alteraciones posteriores. Se menciona en el siglo V como una iglesia titular romana, así que sin dificultad se le puede atribuir su fundación a San Marcos. La otra estaba fuera de la ciudad; era una iglesia cementerio que el Papa mandó a construir sobre la catacumba de Balbina, entre la Vía Apia y la Vía Ardeatina (cf. De Rossi, "Roma sotterranea", III, 8-13; "Bullettino di arch. crist.", 1867, 1 sqq.; Wilpert, "Topographische Studien uber die christlichen Monumente der Appia und der Ardeatina", en "Rom. Quartalschrift", 1901, 32-49). El Papa obtuvo del Emperador Constantino regalos de tierras y muebles litúrgicos para ambas basílicas.

Marcos fue enterrado en la Catacumba de Balbina, en donde él había construido la iglesia cementerio. Su tumba es expresamente mencionada allí por los itinerarios del siglo VII (De Rossi, "Roma sotterranea", I, 180-1). La fiesta del Papa difunto fue dada el 7 de octubre en el antiguo calendario romano de fiestas, que fue insertado en el "Martyrologium Hieronymianum”; todavía se guarda en la misma fecha. En un manuscrito antiguo se conserva un poema laudatorio (desafortunadamente en un texto mutilado), que el Papa San Dámaso I había compuesto sobre un San Marcus. (De Rossi, "Inscriptiones christ. urbis Romae.", II, 108; Ihm, "Damasi epigrammata", Leipzig, 1895, 17, no. 11). De Rossi lo refiere al Papa Marcos, pero Duchesne (loc. cit., 204), no acepta esta opinión. Puesto que los contenidos del poema son de una naturaleza enteramente general, sin ninguna característica particularmente distintiva de la vida del Papa Marcos, el asunto no es de gran importancia.
Bibliografía: Liber Pontif., ed. DUCHESNE, I, 202-4; URBAIN, Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom am Anfang des V. Jahrh. (Leipzig, 1901), 198; LANGEN, Gesch. der rom. Kirche, I, 423.

Kirsch, Johann Peter. "Pope St. Mark." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09674a.htm>.
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SAN JOSÉ FIGURADO EN EL JOSÉ DEL A. TESTAMENTO

            El nombre de José nos traslada mentalmente por instinto al José, hijo del Patriarca Jacob, el de Egipto, el once de doce hermanos, cuya encantadora historia, tierna y ejemplarizante, nos describe deliciosamente el autor del libro del Génesis.
            Loa autores, devotos de san José, afirman que el nombre le fue impuesto por inspiración divina, como el de san Juan Bautista, Y, dada la misión sublime y única a la que el Padre del cielo le predestinó, se ve como lo más normal. Dios cambió el nombre de Abran por el de Abraham, cuando le hizo padre de pueblos numerosos. Jesús cambió el nombre de Simón por el de Pedro, al apóstol a quien constituyó piedra y fundamento de su Iglesia.
            Es una constante entre los exegetas, autores y predicadores josefinos ver en el José del antiguo Testamento un tipo o símbolo del José del nuevo. Hay un tipismo o simbolismo querido y llevado a cabo por el Espíritu Santo. Así Melquisedec es tipo de Cristo sacerdote para siempre (Heb 7,1-3). Hay otros simbolismos o tipismos vistos en la Biblia por los estudiosos y lectores de la misma, leída desde el Espíritu Santo. En una lectura sencilla y asidua de la Palabra de Dios han descubierto las semejanzas entre hecho y personas del antiguo y del nuevo Testamento, a veces llevando los simbolismos a atrevimientos llamativos. San Juan de la Cruz ve un simbolismo del diablo, por la estructura y armazón de sus escamas, en el Leviatán, animal que describe magistralmente el libro de Job 41,6-7.
            A este género de simbolismo pertenece el de José de Egipto como tipo de san José, siempre al hilo de lo que dice el texto sagrado, según el cual hay semejanzas claras y notables, intuidas ya por san Mateo.
            Así vemos que José es tipo de San José en el aspecto onírico. Si al José del Egipto se le manifiestan determinados aspectos de su vida en visiones nocturnas, a san José se le revela el Señor en sueños.
            Otra semejanza más clara es la de las bendiciones con que su padre Jacob bendijo a su hijo José, la más larga de todas con las que bendice a sus hijos. En el Dios de tu padre hallarás tu socorro. En EL-Sadai que te bendice: bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo abajo, bendiciones de pechos y senos maternos, bendiciones de espigas y de flores, bendiciones de montes divinos, delicias de los collados eternos. Que caigan sobre la cabeza de José, sobre la frente del elegido entre sus hermanos (Gen 49,25-26; cfr Dt 33,13-17)
            Estas bendiciones se pueden entender proféticamente de san José. ¿Quién ha recibido más que él de lo mejor que jamás haya producido la tierra con el favor y gracia de Dios y de lo mejor que ha descendido del cielo por obra del Señor? Las bendiciones que ha recibido en su santísima esposa y en su divino Hijo que sobrepasan infinitamente todo lo mejor del cielo y de la tierra, son realmente inauditas y las recibió por ser constituido señor de su casa y príncipe de todas su herencia (Sal 104,21), al hacerle el Padre Custodio de los dos mejores tesoros que tiene, Jesús y María. El figurado, San José, excede inmensamente en bendiciones a la Figura, el José d Egipto.
            Otro aspecto en el que José es tipo y figura de San José es el del poder que le otorgó el Faraón. “Tú estarás al frente de mi casa y de tu boca dependerá todo mi pueblo. Tan solo el trono dejaré por encima de ti” Y en señal de este poder, “se quitó el anillo de la mano y lo puso en la mano de José, le hizo vestir ropas de lino fino y le puso el collar de oro al cuello” (Gen 41,39-40.42). Por encima de él solo estaba el Faraón. Y en los años de abundancia llenó los graneros de trigo. Vinieron los años de las vacas flacas y “toda la tierra de Egipto sintió también hambre y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan. Y este, que había confiado todo su gobierno a la discreción de José, a todos respondía: Id a José y haced lo que él os diga. (Gen 41,55). Y José, abriendo sus graneros repletos de trigo, a todos despedía alegres y contentos. Esta es, in duda, una de las frases del relato del José del A, Testamento más repetidamente aplicadas a san José por los autores josefinos. José se convirtió en el remedio universal del hambre que azotó a toda la tierra. Y san José es el remedio de todos los males que acosan a la Iglesia y a todos sus fieles
            Pues bien, a San José el Padre del cielo le ha hecho Custodio de su Hijo y de su Madre. Le ha dado poder para remediar todas las necesidades de alma y de cuerpo. Le ha constituido Patrono y Custodio de toda la Iglesia. José mandaba en todo Egipto, San José manda en toda la Iglesia. “Delante del excelso Patriarca san José doblen todos los fieles la rodilla, y sepan todos a que ha puesto el Omnipotente bajo su tutela y patrocinio toda la Iglesia católica” (B Papa Pío IX) 
Jesús toma sus peticiones y plegarias como mandatos de su padre y hace cuánto le pide. Si José dio el pan guardado a los egipcios para saciar su hambre, San José nos ha conservado, con su custodia y dedicación a Jesús y María, el Pan de vida que comunica la gracia y da la salvación. Podemos imaginarnos a San José sentado en su trono de gloria a la izquierda de Jesús y oír la voz del Padre del cielo que por boca de su Vicario en la tierra nos dice. Id a José y haced lo que él os diga
            Y lo que nos pide san José es que amemos a Jesús con todo el corazón y con toda el alma, como él le amó, que rechacemos todo pecado y ofensa de Dios, que vivamos las virtudes evangélicas y sencillas, pero fuertes, que él vivió, que nos revistamos de Jesucristo, y, aunque pecadores, que acudamos a él con toda confianza y amor, y entonces jamás nos despedirá con las manos vacías, nos recibirá como cariñoso Padre, con el mismo amor con que cuidó de Jesús y María y mirará por nuestro bien y provecho; nos ayudará en todos los momentos de la vida, especialmente en los más difíciles y sobre en la hora de la muerte. Es especial patrono para esa hora postrera. Id a José y haced lo que él os diga.


P. Román Llamas, ocd
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            El nombre de José nos traslada mentalmente por instinto al José, hijo del Patriarca Jacob, el de Egipto, el once de doce hermanos, cuya encantadora historia, tierna y ejemplarizante, nos describe deliciosamente el autor del libro del Génesis.
            Loa autores, devotos de san José, afirman que el nombre le fue impuesto por inspiración divina, como el de san Juan Bautista, Y, dada la misión sublime y única a la que el Padre del cielo le predestinó, se ve como lo más normal. Dios cambió el nombre de Abran por el de Abraham, cuando le hizo padre de pueblos numerosos. Jesús cambió el nombre de Simón por el de Pedro, al apóstol a quien constituyó piedra y fundamento de su Iglesia.
            Es una constante entre los exegetas, autores y predicadores josefinos ver en el José del antiguo Testamento un tipo o símbolo del José del nuevo. Hay un tipismo o simbolismo querido y llevado a cabo por el Espíritu Santo. Así Melquisedec es tipo de Cristo sacerdote para siempre (Heb 7,1-3). Hay otros simbolismos o tipismos vistos en la Biblia por los estudiosos y lectores de la misma, leída desde el Espíritu Santo. En una lectura sencilla y asidua de la Palabra de Dios han descubierto las semejanzas entre hecho y personas del antiguo y del nuevo Testamento, a veces llevando los simbolismos a atrevimientos llamativos. San Juan de la Cruz ve un simbolismo del diablo, por la estructura y armazón de sus escamas, en el Leviatán, animal que describe magistralmente el libro de Job 41,6-7.
            A este género de simbolismo pertenece el de José de Egipto como tipo de san José, siempre al hilo de lo que dice el texto sagrado, según el cual hay semejanzas claras y notables, intuidas ya por san Mateo.
            Así vemos que José es tipo de San José en el aspecto onírico. Si al José del Egipto se le manifiestan determinados aspectos de su vida en visiones nocturnas, a san José se le revela el Señor en sueños.
            Otra semejanza más clara es la de las bendiciones con que su padre Jacob bendijo a su hijo José, la más larga de todas con las que bendice a sus hijos. En el Dios de tu padre hallarás tu socorro. En EL-Sadai que te bendice: bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo abajo, bendiciones de pechos y senos maternos, bendiciones de espigas y de flores, bendiciones de montes divinos, delicias de los collados eternos. Que caigan sobre la cabeza de José, sobre la frente del elegido entre sus hermanos (Gen 49,25-26; cfr Dt 33,13-17)
            Estas bendiciones se pueden entender proféticamente de san José. ¿Quién ha recibido más que él de lo mejor que jamás haya producido la tierra con el favor y gracia de Dios y de lo mejor que ha descendido del cielo por obra del Señor? Las bendiciones que ha recibido en su santísima esposa y en su divino Hijo que sobrepasan infinitamente todo lo mejor del cielo y de la tierra, son realmente inauditas y las recibió por ser constituido señor de su casa y príncipe de todas su herencia (Sal 104,21), al hacerle el Padre Custodio de los dos mejores tesoros que tiene, Jesús y María. El figurado, San José, excede inmensamente en bendiciones a la Figura, el José d Egipto.
            Otro aspecto en el que José es tipo y figura de San José es el del poder que le otorgó el Faraón. “Tú estarás al frente de mi casa y de tu boca dependerá todo mi pueblo. Tan solo el trono dejaré por encima de ti” Y en señal de este poder, “se quitó el anillo de la mano y lo puso en la mano de José, le hizo vestir ropas de lino fino y le puso el collar de oro al cuello” (Gen 41,39-40.42). Por encima de él solo estaba el Faraón. Y en los años de abundancia llenó los graneros de trigo. Vinieron los años de las vacas flacas y “toda la tierra de Egipto sintió también hambre y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan. Y este, que había confiado todo su gobierno a la discreción de José, a todos respondía: Id a José y haced lo que él os diga. (Gen 41,55). Y José, abriendo sus graneros repletos de trigo, a todos despedía alegres y contentos. Esta es, in duda, una de las frases del relato del José del A, Testamento más repetidamente aplicadas a san José por los autores josefinos. José se convirtió en el remedio universal del hambre que azotó a toda la tierra. Y san José es el remedio de todos los males que acosan a la Iglesia y a todos sus fieles
            Pues bien, a San José el Padre del cielo le ha hecho Custodio de su Hijo y de su Madre. Le ha dado poder para remediar todas las necesidades de alma y de cuerpo. Le ha constituido Patrono y Custodio de toda la Iglesia. José mandaba en todo Egipto, San José manda en toda la Iglesia. “Delante del excelso Patriarca san José doblen todos los fieles la rodilla, y sepan todos a que ha puesto el Omnipotente bajo su tutela y patrocinio toda la Iglesia católica” (B Papa Pío IX) 
Jesús toma sus peticiones y plegarias como mandatos de su padre y hace cuánto le pide. Si José dio el pan guardado a los egipcios para saciar su hambre, San José nos ha conservado, con su custodia y dedicación a Jesús y María, el Pan de vida que comunica la gracia y da la salvación. Podemos imaginarnos a San José sentado en su trono de gloria a la izquierda de Jesús y oír la voz del Padre del cielo que por boca de su Vicario en la tierra nos dice. Id a José y haced lo que él os diga
            Y lo que nos pide san José es que amemos a Jesús con todo el corazón y con toda el alma, como él le amó, que rechacemos todo pecado y ofensa de Dios, que vivamos las virtudes evangélicas y sencillas, pero fuertes, que él vivió, que nos revistamos de Jesucristo, y, aunque pecadores, que acudamos a él con toda confianza y amor, y entonces jamás nos despedirá con las manos vacías, nos recibirá como cariñoso Padre, con el mismo amor con que cuidó de Jesús y María y mirará por nuestro bien y provecho; nos ayudará en todos los momentos de la vida, especialmente en los más difíciles y sobre en la hora de la muerte. Es especial patrono para esa hora postrera. Id a José y haced lo que él os diga.


P. Román Llamas, ocd
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¿Quién es San Silvestre I?


 Murió el 31 de diciembre de 335. Según el “Liber Pontificalis” (ed. Duchesne, I, 170) él fue hijo de un romano llamado Rufino; el legendario “Vita beati Sylvestri” llama a su madre Justa. Después de la muerte del Papa San Melquíades, Silvestre fue consagrado Obispo de Roma y ocupó esta posición por veintiún años. Esta fue la época de Constantino el Grande, cuando la posición pública de la Iglesia mejoró tan grandemente, un cambio que ciertamente debe haber sido muy notable en Roma; es lamentable que haya tan poca información autorizada sobre el pontificado de Silvestre. La leyenda lo coloca en una fecha muy temprana en relación cercana con el primer emperador cristiano, pero de un modo que es contrario a los hechos históricos. Estas leyendas fueron introducidas especialmente en la “Vita beati Sylvestri” (Duchesne, loc. cit., Introd., CIX sq.), las cuales aparecieron en Oriente y han sido conservadas en griego, siríaco y latín en la “Constitutum Sylvestri”---un relato apócrifo de un alegado concilio romano que pertenece a las falsificaciones de Símaco y que apareció entre el 501 y 508, y también en el “Donatio Constantini”. Son completamente legendarios los relatos dados en todos estos escritos relativos a la persecución de Silvestre, la sanación y bautismo de Constantino, el regalo del emperador al Papa, los derechos concedidos a este último y el concilio de 275 obispos en Roma. El Papa, sin embargo, tomó parte en las negociaciones concernientes al arrianismo y al Primer Concilio de Nicea, y la expresión omooúsion probablemente fue acordado con él antes del Concilio. El Pontífice también envió legados al primer concilio ecuménico. No obstante, no es seguro si Constantino había hecho arreglos de antemano con Silvestre en cuanto a la convocación del concilio, ni si hubo una expresa confirmación papal de los decretos más allá de las firmas de los legados papales (cf. Funk in "Kirchengesch. Abhandlungen und Untersuchungen", I, 95, 501 sq.).

Durante el pontificado de Silvestre se construyeron las grandes iglesias fundadas en Roma por Constantino, por ejemplo, la Basílica y Baptisterio de Letrán cerca del antiguo palacio imperial donde vivía el Papa, la Basílica del Palacio Sesoriano (Santa Croce), la Iglesia de San Pedro en el Vaticano y muchas iglesias sobre las tumbas de los mártires. No hay duda de que el Papa ayudó en la construcción de dichas iglesias. La memoria de Silvestre se conecta especialmente con la Iglesia titular de Equitio, la cual toma su nombre de un presbítero romano que se dice erigió esta iglesia en su propiedad. Estaba situada cerca del thermæ de Diocleciano, y todavía existe. Partes del presente edificio pueden datar del siglo IV. No hay duda de que el Papa contribuyó al desarrollo de la liturgia de la Iglesia de Roma. Durante su pontificado, además, probablemente se redactó el primer martirologio de los mártires romanos. A Silvestre también se le relaciona con el establecimiento de la escuela de canto romana. En la Vía Salaria él construyó una iglesia sobre la Catacumba de Priscila, cuyas ruinas fueron descubiertas más tarde. El fue enterrado en dicha iglesia. Su fiesta se sitúa el 31 de diciembre en el “Depositio episcoporum”, o lista de los días de entierro de los obispos romanos, la cual fue recopilada escasamente un año después de su muerte; la misma fecha se da en el “Calendario” de Filócalo. Este día, por lo tanto, es sin duda el día de su entierro. Para sus posibles relaciones con Armenia, vea Gregorio el Iluminador.

Bibliografía: Liber pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 170-201; introducción, CIX sq.; JAFFE, Regesta rom. pont., 2nd ed., I, 28-30; Vita beati Sylvestri en LAND, Anecdota syriaca, III, 46 sq. y en SURIUS, Vita sanct., VI, 1173 sq.; LANGEN, Gesch. der römischen Kirche, I, 395 sqq.; DÖLLINGER, Papstfabeln (2nd ed., 1890), 61 sqq.; MARUCCHI, La basilica papale del cimitero di Priscilla (Rome, 1908).
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 Murió el 31 de diciembre de 335. Según el “Liber Pontificalis” (ed. Duchesne, I, 170) él fue hijo de un romano llamado Rufino; el legendario “Vita beati Sylvestri” llama a su madre Justa. Después de la muerte del Papa San Melquíades, Silvestre fue consagrado Obispo de Roma y ocupó esta posición por veintiún años. Esta fue la época de Constantino el Grande, cuando la posición pública de la Iglesia mejoró tan grandemente, un cambio que ciertamente debe haber sido muy notable en Roma; es lamentable que haya tan poca información autorizada sobre el pontificado de Silvestre. La leyenda lo coloca en una fecha muy temprana en relación cercana con el primer emperador cristiano, pero de un modo que es contrario a los hechos históricos. Estas leyendas fueron introducidas especialmente en la “Vita beati Sylvestri” (Duchesne, loc. cit., Introd., CIX sq.), las cuales aparecieron en Oriente y han sido conservadas en griego, siríaco y latín en la “Constitutum Sylvestri”---un relato apócrifo de un alegado concilio romano que pertenece a las falsificaciones de Símaco y que apareció entre el 501 y 508, y también en el “Donatio Constantini”. Son completamente legendarios los relatos dados en todos estos escritos relativos a la persecución de Silvestre, la sanación y bautismo de Constantino, el regalo del emperador al Papa, los derechos concedidos a este último y el concilio de 275 obispos en Roma. El Papa, sin embargo, tomó parte en las negociaciones concernientes al arrianismo y al Primer Concilio de Nicea, y la expresión omooúsion probablemente fue acordado con él antes del Concilio. El Pontífice también envió legados al primer concilio ecuménico. No obstante, no es seguro si Constantino había hecho arreglos de antemano con Silvestre en cuanto a la convocación del concilio, ni si hubo una expresa confirmación papal de los decretos más allá de las firmas de los legados papales (cf. Funk in "Kirchengesch. Abhandlungen und Untersuchungen", I, 95, 501 sq.).

Durante el pontificado de Silvestre se construyeron las grandes iglesias fundadas en Roma por Constantino, por ejemplo, la Basílica y Baptisterio de Letrán cerca del antiguo palacio imperial donde vivía el Papa, la Basílica del Palacio Sesoriano (Santa Croce), la Iglesia de San Pedro en el Vaticano y muchas iglesias sobre las tumbas de los mártires. No hay duda de que el Papa ayudó en la construcción de dichas iglesias. La memoria de Silvestre se conecta especialmente con la Iglesia titular de Equitio, la cual toma su nombre de un presbítero romano que se dice erigió esta iglesia en su propiedad. Estaba situada cerca del thermæ de Diocleciano, y todavía existe. Partes del presente edificio pueden datar del siglo IV. No hay duda de que el Papa contribuyó al desarrollo de la liturgia de la Iglesia de Roma. Durante su pontificado, además, probablemente se redactó el primer martirologio de los mártires romanos. A Silvestre también se le relaciona con el establecimiento de la escuela de canto romana. En la Vía Salaria él construyó una iglesia sobre la Catacumba de Priscila, cuyas ruinas fueron descubiertas más tarde. El fue enterrado en dicha iglesia. Su fiesta se sitúa el 31 de diciembre en el “Depositio episcoporum”, o lista de los días de entierro de los obispos romanos, la cual fue recopilada escasamente un año después de su muerte; la misma fecha se da en el “Calendario” de Filócalo. Este día, por lo tanto, es sin duda el día de su entierro. Para sus posibles relaciones con Armenia, vea Gregorio el Iluminador.

Bibliografía: Liber pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 170-201; introducción, CIX sq.; JAFFE, Regesta rom. pont., 2nd ed., I, 28-30; Vita beati Sylvestri en LAND, Anecdota syriaca, III, 46 sq. y en SURIUS, Vita sanct., VI, 1173 sq.; LANGEN, Gesch. der römischen Kirche, I, 395 sqq.; DÖLLINGER, Papstfabeln (2nd ed., 1890), 61 sqq.; MARUCCHI, La basilica papale del cimitero di Priscilla (Rome, 1908).
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Programa IV Encuentro Internacional de "Blogueros con el Papa"

Ya tenemos el programa casi definitivo del IV Encuentro de Blogueros con el Papa, que celebraremos los días 10, 11 y 12 de octubre en Cádiz (España) 

No duden en acompañarnos apuntándose en a través de este enlace: Inscripción y alojamiento

Programa

Viernes 10 de octubre
16:30 Recepción
17:00 Presentación. Néstor Mora. Presidente de la Asociación española de Blogueros con el Papa
Mensaje de Mons. Claudio María Celli (Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales)
17:20-17:40  Bienvenida. Mons. Zornoza
17:40-18:10 Modera la mesa Jorge Enrique Mújica. Comunicando la alegría del Evangelio por las calles digitales
18:10-18:30:  Alberto Chinchilla
18:30-18:50:  María Martinez (Arguments)
18:50- 19:10: Ramón Rabre
19:10- 19:35: Diálogo con los ponentes

19:35-19:55 Presentación del Libro: Diario de un Blog. Jesús Rodríguez-Arias
21:00 - Cena en la Sede del encuentro
Sábado 11 de octubre
8:30 Celebración eucarística.
10:00-10:20: Modera la mesa Joan Carreras: explicación de los principios del Papa: el tiempo es superior al espacio, la realidad es más importante que la idea
        10:25 - 10:40: Víctor Fernández de Moya
        10:40 - 10:55: Juana Checa Ribas
        10:55 - 11:10: Fray Carlos Alvarado
        11:10 - 11:25: Luis Alva 
11:25 - 12:00: Diálogo con los ponentes.
12:00 Café
12:30-12:50: Modera la mesa Néstor Mora: Explicación de los principios del Papa: La unidad prevalece sobre el conflicto; el todo es mayor que la parte
        12:50 - 13:05: Carmen Francisco
        13:05 - 13:20: Tomás de la Torre
        13:20 - 13:35  Luis Javier Moxó
        13:35 - 13:50: Alex del Rosal
        13:50 - 14:25: Diálogo de los ponentes

14:30 - Comida en la Sede del encuentro
Armando lío en las redes:
17:00 - 17:20  Mayra Novelo (Catholic.net) - Leticia Soberón  (RIIAL y PCCS)
17:20 - 17:40 Alberto Chichilla (EWTN, Aciprensa)
17:40 - 18:00 Carmen Álvarez (Aleteia)
18:00 - 18:20 Mauricio Artieda (Catholic links)
18:20 - 18:40 Joaquín de los Ríos (Mayfeelings)
18:40 - 19:00 Diálogo, preguntas y propuestas
19:00 Conferencia:“EL HOMBRE QUE NUNCA VA A MORIR” (Vida y mensaje del padre Jorge Loring).   P. José Antonio Medina

20:00 Palabras de despedida del Presidente de la Asociación de Blogueros con el Papa Néstor Mora

21:00 - Cena en la Sede del encuentro
Domingo 12 de octubre
8:00 Desayuno en el hotel
10:00 Visita por el Centro de Cádiz
12:00 Santa Misa Catedral
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Ya tenemos el programa casi definitivo del IV Encuentro de Blogueros con el Papa, que celebraremos los días 10, 11 y 12 de octubre en Cádiz (España) 

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Programa

Viernes 10 de octubre
16:30 Recepción
17:00 Presentación. Néstor Mora. Presidente de la Asociación española de Blogueros con el Papa
Mensaje de Mons. Claudio María Celli (Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales)
17:20-17:40  Bienvenida. Mons. Zornoza
17:40-18:10 Modera la mesa Jorge Enrique Mújica. Comunicando la alegría del Evangelio por las calles digitales
18:10-18:30:  Alberto Chinchilla
18:30-18:50:  María Martinez (Arguments)
18:50- 19:10: Ramón Rabre
19:10- 19:35: Diálogo con los ponentes

19:35-19:55 Presentación del Libro: Diario de un Blog. Jesús Rodríguez-Arias
21:00 - Cena en la Sede del encuentro
Sábado 11 de octubre
8:30 Celebración eucarística.
10:00-10:20: Modera la mesa Joan Carreras: explicación de los principios del Papa: el tiempo es superior al espacio, la realidad es más importante que la idea
        10:25 - 10:40: Víctor Fernández de Moya
        10:40 - 10:55: Juana Checa Ribas
        10:55 - 11:10: Fray Carlos Alvarado
        11:10 - 11:25: Luis Alva 
11:25 - 12:00: Diálogo con los ponentes.
12:00 Café
12:30-12:50: Modera la mesa Néstor Mora: Explicación de los principios del Papa: La unidad prevalece sobre el conflicto; el todo es mayor que la parte
        12:50 - 13:05: Carmen Francisco
        13:05 - 13:20: Tomás de la Torre
        13:20 - 13:35  Luis Javier Moxó
        13:35 - 13:50: Alex del Rosal
        13:50 - 14:25: Diálogo de los ponentes

14:30 - Comida en la Sede del encuentro
Armando lío en las redes:
17:00 - 17:20  Mayra Novelo (Catholic.net) - Leticia Soberón  (RIIAL y PCCS)
17:20 - 17:40 Alberto Chichilla (EWTN, Aciprensa)
17:40 - 18:00 Carmen Álvarez (Aleteia)
18:00 - 18:20 Mauricio Artieda (Catholic links)
18:20 - 18:40 Joaquín de los Ríos (Mayfeelings)
18:40 - 19:00 Diálogo, preguntas y propuestas
19:00 Conferencia:“EL HOMBRE QUE NUNCA VA A MORIR” (Vida y mensaje del padre Jorge Loring).   P. José Antonio Medina

20:00 Palabras de despedida del Presidente de la Asociación de Blogueros con el Papa Néstor Mora

21:00 - Cena en la Sede del encuentro
Domingo 12 de octubre
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10:00 Visita por el Centro de Cádiz
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La Asociación Blogueros con el Papa no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, que las expresarán, en todo momento, de manera individual y en caso alguno representa la opinión de la Asociación. 
 
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