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QUIÉN MATA NO DUERME TRANQUILO

14 de marzo


No pasa nada, como quien se toma un café, cuando se ha matado o al menos intentado matar a alguien. Incluso, si cabe, con mayor gravedad, si se trata de un ser inocente nacido ya en el seno de su madre. La huella del mal hecho queda grabada a fuego en la conciencia del presunto asesino.

Porque, ¡sí pasa!, es un asesinato y un asesinato premeditado y pensado, porque un aborto no se hace sin antes prepararlo. Salvo aquellos abortos, que ocurren de forma natural y sin quererlo. Eso ya se entiende.

Sucede que nuestra conciencia está hecha para buscar el bien y, por supuesto, para amar, y cuando hacemos algo contrario a ella, nos advierte expresando su disconformidad. De modo que, cuando hemos matado nos advertirá que hemos obrado mal, y eso nos remuerde y no nos deja en paz.

Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Lo quieras o no admitir, y tu corazón busca el bien, a pesar de que la cizaña del mal cohabite también en él por el pecado, y luche para inclinarte al mal. Pero cuando lo haces, tu conciencia te reprime y te advierte de tu mala acción. Matar es algo que no está escrito en el corazón del hombre, porque el hombre siente primero el amor, pero el pecado le puede vencer e inclinarlo a matar.

El aborto es un crimen y sí, importa mucho. El catorce de marzo, las familias van a salir a la calle para dejar escapar ese grito en defensa de la Vida. Una vida a la que tienen derecho todos los hombres desde que son concebidos en el seno de sus madres.



Salvador Pérez Alayón
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14 de marzo


No pasa nada, como quien se toma un café, cuando se ha matado o al menos intentado matar a alguien. Incluso, si cabe, con mayor gravedad, si se trata de un ser inocente nacido ya en el seno de su madre. La huella del mal hecho queda grabada a fuego en la conciencia del presunto asesino.

Porque, ¡sí pasa!, es un asesinato y un asesinato premeditado y pensado, porque un aborto no se hace sin antes prepararlo. Salvo aquellos abortos, que ocurren de forma natural y sin quererlo. Eso ya se entiende.

Sucede que nuestra conciencia está hecha para buscar el bien y, por supuesto, para amar, y cuando hacemos algo contrario a ella, nos advierte expresando su disconformidad. De modo que, cuando hemos matado nos advertirá que hemos obrado mal, y eso nos remuerde y no nos deja en paz.

Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Lo quieras o no admitir, y tu corazón busca el bien, a pesar de que la cizaña del mal cohabite también en él por el pecado, y luche para inclinarte al mal. Pero cuando lo haces, tu conciencia te reprime y te advierte de tu mala acción. Matar es algo que no está escrito en el corazón del hombre, porque el hombre siente primero el amor, pero el pecado le puede vencer e inclinarlo a matar.

El aborto es un crimen y sí, importa mucho. El catorce de marzo, las familias van a salir a la calle para dejar escapar ese grito en defensa de la Vida. Una vida a la que tienen derecho todos los hombres desde que son concebidos en el seno de sus madres.



Salvador Pérez Alayón
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MES DE MARZO: SAN JOSÉ



            Siempre el mes de marzo ha sido un mes rico de sucesos: un cofre de esperanzas. En el mes de marzo se abre la estación primaveral, cae el equinoccio de primavera, el día 21: San José, esposo de María, iguala las noches con los días. Algún año se celebra en marzo la Pascua del Señor y cada año celebramos gozosamente la Fiesta de la Encarnación del Verbo de Dios en el seno de la Virgen María, el día 25 de marzo.
            Y, sobre todo, en el mes de marzo, unos días antes de la Encarnación, la Iglesia católica ha celebrado y celebra con gozo  la solemnidad de San José, proclamado Patrono de la misma Iglesia por el Beato Pío IX el día 8 de diciembre de 1870, Patrono de los seminarios, Padre de todos e Intercesor universal. Todo el mes de marzo está dedicado a la memoria, amor y devoción a san José con ejercicios piadosos, como el de los siete dolores y gozo de san José en los siete domingos que preceden a su fiesta, tres de los cuales caen en le mes de marzo, la solemne novena en su honor y los personales de cada devoto josefino.
            Hace ahora dos años el día 13 de marzo tuvo lugar la elección del Papa Francisco para presidir y dirigir la Iglesia católica, que en su escudo lleva junto a la estrella: María la flor del nardo: San José, expresión de su amor a una y a otro, porque María y José son inseparables. Dios los unió en un matrimonio singular y ejemplarísimo.
            Es muy significativo que el Papa Francisco haya querido iniciar oficialmente su ministerio pastoral, petrino de Sumo Pontífice justamente en la solemnidad de san José.
En esa ocasión el Papa Francisco, “Obispo de Roma, venido de los confines del mundo” ha proclamado a san José, en la homilía preciosa de la misa, padre solícito y marido amoroso que se ha dedicado con generoso empeño a educar y cuidar de Jesús y todavía hoy “custodia y protege a su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen María, su esposa, es figura y modelo”.
            En esta bella homilía el Papa ha recalcado la misión de san José                                                                                                                                                                                                de Custodio de Jesús y María y se ha explayado sobre el estilo con el que ha ejercido este inestimable ministerio que el Señor le ha encomendado.
            San José desempeña esta inestimable misión con discreción y humildad, en silencio, pero con una presencia constante y continua y una fidelidad total, aunque a veces no comprende. En la niñez y juventud de Jesús les acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, en los momentos serenos d la vida y en los difíciles, como el del viaje a Belén para empadronarse, según el mandato del Emperador de Roma, en las horas temblorosa y gozosas del nacimiento de Jesús, en los momentos dramáticos de la huida y estancia en Egipto, los tres día de la afanosa y dolorosísima búsqueda del Niño perdido en Jerusalén, y luego en la vida cotidiana en su casa y taller de carpintero de Nazaret. San José solo vive para Jesús y María
            Y todo este cuidado y custodia lo vive y ejerce con bondad y ternura, dos condiciones indispensables de la verdadera custodia. Custodiar estos dos preciosos tesoros, Jesús y María, los mejores que tiene Dios en todos los sentidos, no podía san José llevarlo a cabo sin mucha bondad y ternura. En el Evangelio san José aparece como el hombre fuerte, trabajador, constante, pero en su alma se percibe una gran ternura que no es virtud de débiles sino de fuertes: denota fortaleza de ánimo, capacidad de atención, de compasión entrañable, de total apertura y dedicación al otro, de dulce amor. No debemos tener miedo a la bondad y a la ternura, dice el Papa, ya que esta es la condición de Dios: tu misericordia y tu ternura son eternas (Sal 25,8). Dios es tierno, clemente y justo (Sal 112,4).Clemente y compasivo es el Señor, lento a la cólera y rico en misericordia, bueno es Yahvé para con todos, sus ternuras sobre todas sus obras (Sal  145,8)..
El mes de marzo es el mes de san José. Él solo da un realce especial a este mes. Es también el mes de sus devotos para que explayen en él toda su ternura, devoción y amor al santo Patriarca “en los servicios y en la imitación” (Santa Tersa) de sus virtudes sencillas, evangélicas, pero fuertes y heroicas.


                                   P. Román Llamas, ocd
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            Siempre el mes de marzo ha sido un mes rico de sucesos: un cofre de esperanzas. En el mes de marzo se abre la estación primaveral, cae el equinoccio de primavera, el día 21: San José, esposo de María, iguala las noches con los días. Algún año se celebra en marzo la Pascua del Señor y cada año celebramos gozosamente la Fiesta de la Encarnación del Verbo de Dios en el seno de la Virgen María, el día 25 de marzo.
            Y, sobre todo, en el mes de marzo, unos días antes de la Encarnación, la Iglesia católica ha celebrado y celebra con gozo  la solemnidad de San José, proclamado Patrono de la misma Iglesia por el Beato Pío IX el día 8 de diciembre de 1870, Patrono de los seminarios, Padre de todos e Intercesor universal. Todo el mes de marzo está dedicado a la memoria, amor y devoción a san José con ejercicios piadosos, como el de los siete dolores y gozo de san José en los siete domingos que preceden a su fiesta, tres de los cuales caen en le mes de marzo, la solemne novena en su honor y los personales de cada devoto josefino.
            Hace ahora dos años el día 13 de marzo tuvo lugar la elección del Papa Francisco para presidir y dirigir la Iglesia católica, que en su escudo lleva junto a la estrella: María la flor del nardo: San José, expresión de su amor a una y a otro, porque María y José son inseparables. Dios los unió en un matrimonio singular y ejemplarísimo.
            Es muy significativo que el Papa Francisco haya querido iniciar oficialmente su ministerio pastoral, petrino de Sumo Pontífice justamente en la solemnidad de san José.
En esa ocasión el Papa Francisco, “Obispo de Roma, venido de los confines del mundo” ha proclamado a san José, en la homilía preciosa de la misa, padre solícito y marido amoroso que se ha dedicado con generoso empeño a educar y cuidar de Jesús y todavía hoy “custodia y protege a su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen María, su esposa, es figura y modelo”.
            En esta bella homilía el Papa ha recalcado la misión de san José                                                                                                                                                                                                de Custodio de Jesús y María y se ha explayado sobre el estilo con el que ha ejercido este inestimable ministerio que el Señor le ha encomendado.
            San José desempeña esta inestimable misión con discreción y humildad, en silencio, pero con una presencia constante y continua y una fidelidad total, aunque a veces no comprende. En la niñez y juventud de Jesús les acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, en los momentos serenos d la vida y en los difíciles, como el del viaje a Belén para empadronarse, según el mandato del Emperador de Roma, en las horas temblorosa y gozosas del nacimiento de Jesús, en los momentos dramáticos de la huida y estancia en Egipto, los tres día de la afanosa y dolorosísima búsqueda del Niño perdido en Jerusalén, y luego en la vida cotidiana en su casa y taller de carpintero de Nazaret. San José solo vive para Jesús y María
            Y todo este cuidado y custodia lo vive y ejerce con bondad y ternura, dos condiciones indispensables de la verdadera custodia. Custodiar estos dos preciosos tesoros, Jesús y María, los mejores que tiene Dios en todos los sentidos, no podía san José llevarlo a cabo sin mucha bondad y ternura. En el Evangelio san José aparece como el hombre fuerte, trabajador, constante, pero en su alma se percibe una gran ternura que no es virtud de débiles sino de fuertes: denota fortaleza de ánimo, capacidad de atención, de compasión entrañable, de total apertura y dedicación al otro, de dulce amor. No debemos tener miedo a la bondad y a la ternura, dice el Papa, ya que esta es la condición de Dios: tu misericordia y tu ternura son eternas (Sal 25,8). Dios es tierno, clemente y justo (Sal 112,4).Clemente y compasivo es el Señor, lento a la cólera y rico en misericordia, bueno es Yahvé para con todos, sus ternuras sobre todas sus obras (Sal  145,8)..
El mes de marzo es el mes de san José. Él solo da un realce especial a este mes. Es también el mes de sus devotos para que explayen en él toda su ternura, devoción y amor al santo Patriarca “en los servicios y en la imitación” (Santa Tersa) de sus virtudes sencillas, evangélicas, pero fuertes y heroicas.


                                   P. Román Llamas, ocd
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EL 27 DE FEBRERO CONCLUYE EL PLAZO DE MATRICULACIÓN PARA REALIZAR EL CURSO QUE CAPACITA A LOS PROFESORES IMPARTIR LA ASIGNATURA DE RELIGION

Hasta el próximo 27 de febrero permanecerá abierto el plazo para matricularse en los distintos planes académicos y formativos que oferta el Centro Diocesano de Formación Teológica y Pastoral, ubicado en la “Casa de la Iglesia”, en la calle Florida, 3.

En este centro, que depende de la Diócesis de Santander, se ofrecen tres ramas de formación. La primera es la de Bachillerato, Grado y Licenciatura o Master en Ciencias Religiosas; titulaciones reconocidas, además, con carácter civil y oficial.
La segunda oferta es la que posibilita la realización del Curso que legitima a los profesores poder impartir la asignatura de Religión y de Moral Católica en los centros de enseñanza e institutos.
Este curso es conocido como la “DECA” (Curso de la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica) y mediante su superación se obtiene el certificado obligatorio que es necesario para enseñar la asignatura de Religión en Educación secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional.
En este segundo apartado, el plazo de matrícula permanecerá abierto también hasta el próximo 27 de febrero si se desea tomar parte en los próximos exámenes, si bien el período de matriculación está abierto durante todo el año.
Formación para los Laicos
La tercera rama de estudios que oferta en Centro de Formación Teológica y Pastoral de la Diócesis de Santander es el relacionado con cursos para los laicos que desean mejorar o profundizar en su formación en el ámbito de la fe, de la acción pastoral, de la teología, la litúrgica o de la Biblia.
Además, esta formación destinada a los laicos, oferta también estudios de Doctrina Social de la Iglesia y capacita para ejercer el apostolado y la misión evangelizadora.
Acceso Universidad mayores 25 años
De otro lado, el Centro Diocesano de Formación también posibilita cursar el denominado Plan de Acceso la Universidad para Mayores de 25 años, para lo cual se cuenta con el respaldo de la Sección a Distancia del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso, entidad colaboradora, que realiza los exámenes a los interesados.
Más Información: www.cformacion.diocesisdesantander.com
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Hasta el próximo 27 de febrero permanecerá abierto el plazo para matricularse en los distintos planes académicos y formativos que oferta el Centro Diocesano de Formación Teológica y Pastoral, ubicado en la “Casa de la Iglesia”, en la calle Florida, 3.

En este centro, que depende de la Diócesis de Santander, se ofrecen tres ramas de formación. La primera es la de Bachillerato, Grado y Licenciatura o Master en Ciencias Religiosas; titulaciones reconocidas, además, con carácter civil y oficial.
La segunda oferta es la que posibilita la realización del Curso que legitima a los profesores poder impartir la asignatura de Religión y de Moral Católica en los centros de enseñanza e institutos.
Este curso es conocido como la “DECA” (Curso de la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica) y mediante su superación se obtiene el certificado obligatorio que es necesario para enseñar la asignatura de Religión en Educación secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional.
En este segundo apartado, el plazo de matrícula permanecerá abierto también hasta el próximo 27 de febrero si se desea tomar parte en los próximos exámenes, si bien el período de matriculación está abierto durante todo el año.
Formación para los Laicos
La tercera rama de estudios que oferta en Centro de Formación Teológica y Pastoral de la Diócesis de Santander es el relacionado con cursos para los laicos que desean mejorar o profundizar en su formación en el ámbito de la fe, de la acción pastoral, de la teología, la litúrgica o de la Biblia.
Además, esta formación destinada a los laicos, oferta también estudios de Doctrina Social de la Iglesia y capacita para ejercer el apostolado y la misión evangelizadora.
Acceso Universidad mayores 25 años
De otro lado, el Centro Diocesano de Formación también posibilita cursar el denominado Plan de Acceso la Universidad para Mayores de 25 años, para lo cual se cuenta con el respaldo de la Sección a Distancia del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso, entidad colaboradora, que realiza los exámenes a los interesados.
Más Información: www.cformacion.diocesisdesantander.com
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Lapbook 2015 para Cuaresma para niños de 6 a 9 años aprox.





Este es el nuevo Lapbook de Cuaresma que hice para este año, el cual incluye el logo del Año de la Vida Consagrada para que los niños lo conozcan, así como otros cambios que espero les ayuden a los niños a conocer más de su fe.





Si estás familiarizado con este Lapbook, verás que hay dos cosas nuevas:


Un librito para el Evangelio de cada domingo y
la palabra Aleluya que queda guardada hasta el Domingo de Resurrección.
En el librito para el Evangelio, se les puede pedir a los niños que hagan un dibujo para representarlo. Ahí se marcan los pasajes bíblicos.

Para la palabra Aleluya, hay que doblarla y pegarla con un listón para poder abrirla en Pascua.

Para el Miércoles de Ceniza, los niños pueden escoger qué dibujo quieren para señalar que fueron a tomar ceniza.

Del lado izquierdo están unas coronas de espinas que se van moviendo al cuadro que dice "Yo rezo las estaciones de la Cruz" cada viernes.

Como buenos católicos, debemos orar por las intenciones de nuestro Papa Francisco, así que también las sigo incluyendo, tanto para febrero como para marzo.






En mi experiencia, para niños de esta edad, lo mejor es hablarles de qué hacer más y qué hacer menos, cuando hablamos de propósitos. Por eso puse esta tablita sencilla en donde ellos pueden escribir o dibujar lo que quieran hacer.





¡Ah!, me faltó mencionar algo nuevo, además de las otras dos anteriores, y es que incluí esta bella página de Dibujos para Catequesis, para recordarles a los niños que en Cuaresma, Dios nos llama a orar más, a hacer ayuno y a dar limosna. Este dibujo es para colocarse en la parte de atrás del lapbook.


Aquí está mi hijo armando el suyo:





Lapbook Cuaresma 2015 Niños Pequeños
Espero que este Lapbook te sea de utilidad. Pronto voy a publicar otro Lapbook para niños mayorcitos.

¡Todo con la gracia de Dios,nada sin ella!

Xhonané
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Este es el nuevo Lapbook de Cuaresma que hice para este año, el cual incluye el logo del Año de la Vida Consagrada para que los niños lo conozcan, así como otros cambios que espero les ayuden a los niños a conocer más de su fe.





Si estás familiarizado con este Lapbook, verás que hay dos cosas nuevas:


Un librito para el Evangelio de cada domingo y
la palabra Aleluya que queda guardada hasta el Domingo de Resurrección.
En el librito para el Evangelio, se les puede pedir a los niños que hagan un dibujo para representarlo. Ahí se marcan los pasajes bíblicos.

Para la palabra Aleluya, hay que doblarla y pegarla con un listón para poder abrirla en Pascua.

Para el Miércoles de Ceniza, los niños pueden escoger qué dibujo quieren para señalar que fueron a tomar ceniza.

Del lado izquierdo están unas coronas de espinas que se van moviendo al cuadro que dice "Yo rezo las estaciones de la Cruz" cada viernes.

Como buenos católicos, debemos orar por las intenciones de nuestro Papa Francisco, así que también las sigo incluyendo, tanto para febrero como para marzo.






En mi experiencia, para niños de esta edad, lo mejor es hablarles de qué hacer más y qué hacer menos, cuando hablamos de propósitos. Por eso puse esta tablita sencilla en donde ellos pueden escribir o dibujar lo que quieran hacer.





¡Ah!, me faltó mencionar algo nuevo, además de las otras dos anteriores, y es que incluí esta bella página de Dibujos para Catequesis, para recordarles a los niños que en Cuaresma, Dios nos llama a orar más, a hacer ayuno y a dar limosna. Este dibujo es para colocarse en la parte de atrás del lapbook.


Aquí está mi hijo armando el suyo:





Lapbook Cuaresma 2015 Niños Pequeños
Espero que este Lapbook te sea de utilidad. Pronto voy a publicar otro Lapbook para niños mayorcitos.

¡Todo con la gracia de Dios,nada sin ella!

Xhonané
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¿Cuál es el significado de los colores litúrgicos en la Misa?

Por Xhonane Olivas

En el lugar en donde vivimos, hay una gran afición por el equipo de futbol local. En la temporada de juegos, sus colores oficiales (negro y amarillo oro) se ven por todos lados, incluso, muchas personas se visten con esos colores para mostrar su apoyo al equipo. Y así como este ejemplo, podemos mencionar otros, en donde el uso del color nos indica algo importante, nos da un mensaje o nos enfatiza un significado especial.

De igual manera, nuestra Iglesia utiliza diferentes colores para cada uno de los misterios de nuestro Señor Jesús, de María y los santos alrededor del año litúrgico para ayudarnos a comprender algo. El uso de estos colores “litúrgicos” es una ayuda visual magnífica que nos da un mensaje y nos invita a entrar al misterio que se está celebrando en la Santa Misa.

Y ¿cuáles son los colores litúrgicos que utiliza nuestra Iglesia? ¿Cuál es su significado? Los principales colores son el morado, el blanco y el verde, pero también se utiliza el rojo y el rosa, para ciertos días. Este es su significado:

Blanco – “para el tiempo de Pascua y Navidad, para las fiestas del Señor, de María, de los ángeles y de los santos no mártires”, también para el sacramento del Bautismo, Comunión, Matrimonio y el Orden Sacerdotal. Simboliza “luz, lo divino, gozo, pureza, gloria, gracia”.

Rojo – “para el Domingo de Palmas, las fiestas del Espíritu Santo, de los apóstoles (excepto la de San Juan el 27 de diciembre),… de los mártires y evangelistas”, Viernes Santo, y la fiesta de la Santa Cruz. Simboliza “martirio, amor”.

Verde – “para el tiempo [ordinario] durante el año (períodos después de la Epifanía y de Pentecostés)”. Simboliza “esperanza”.

Morado – “para la Cuaresma, el Adviento, días penitenciales y [de] difuntos”, para el sacramento de la Penitencia y la Unción de los Enfermos. Simboliza “penitencia”.

Rosa – “para algunos domingos (Gaudete – tercero del Adviento; Laetare – cuarto de Cuaresma) y algunas fiestas especiales de la Virgen María.”


Por lo tanto, en cada misa, las vestimentas del sacerdote y el mantel del altar, tendrán el color de la celebración del día (santo, mártir, María o ángeles) o del tiempo litúrgico. Antes de ir a Misa, trato de preguntarles a mis hijos si saben de qué color va a estar vestido el sacerdote. Esto me ha parecido una manera muy práctica para introducirlos al ciclo del año litúrgico (Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario I, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario II), al significado de los colores asignados a cada uno de estos tiempos y a la respuesta que se espera de nosotros en la celebración. Por ejemplo, el color blanco siempre es una fiesta, por lo tanto, nuestra actitud debe ser de alegría y gozo; el morado nos invita a la preparación de la fiesta, por lo que debemos estar en una actitud de oración y recogimiento; el verde se utiliza para continuar lo que se ha vivido en la fiesta, por lo que nos llama a perseverar en nuestra fe.

Por último, también podemos utilizar los colores litúrgicos en nuestro hogar para ayudar a nuestros hijos a conocer mejor nuestra fe, entender lo que se está celebrando y para que se sientan parte de nuestra Iglesia universal.

Bibliografía
Tomás Parra Sánchez, Diccionario Católico.
Alberto Clavell. La Santa Misa, Centro de la Vida del Cristiano. Ed. Hemisferio. 2001

Miguel y Xhonané Olivas. El Año Litúrgico en Familia. 2014
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Por Xhonane Olivas

En el lugar en donde vivimos, hay una gran afición por el equipo de futbol local. En la temporada de juegos, sus colores oficiales (negro y amarillo oro) se ven por todos lados, incluso, muchas personas se visten con esos colores para mostrar su apoyo al equipo. Y así como este ejemplo, podemos mencionar otros, en donde el uso del color nos indica algo importante, nos da un mensaje o nos enfatiza un significado especial.

De igual manera, nuestra Iglesia utiliza diferentes colores para cada uno de los misterios de nuestro Señor Jesús, de María y los santos alrededor del año litúrgico para ayudarnos a comprender algo. El uso de estos colores “litúrgicos” es una ayuda visual magnífica que nos da un mensaje y nos invita a entrar al misterio que se está celebrando en la Santa Misa.

Y ¿cuáles son los colores litúrgicos que utiliza nuestra Iglesia? ¿Cuál es su significado? Los principales colores son el morado, el blanco y el verde, pero también se utiliza el rojo y el rosa, para ciertos días. Este es su significado:

Blanco – “para el tiempo de Pascua y Navidad, para las fiestas del Señor, de María, de los ángeles y de los santos no mártires”, también para el sacramento del Bautismo, Comunión, Matrimonio y el Orden Sacerdotal. Simboliza “luz, lo divino, gozo, pureza, gloria, gracia”.

Rojo – “para el Domingo de Palmas, las fiestas del Espíritu Santo, de los apóstoles (excepto la de San Juan el 27 de diciembre),… de los mártires y evangelistas”, Viernes Santo, y la fiesta de la Santa Cruz. Simboliza “martirio, amor”.

Verde – “para el tiempo [ordinario] durante el año (períodos después de la Epifanía y de Pentecostés)”. Simboliza “esperanza”.

Morado – “para la Cuaresma, el Adviento, días penitenciales y [de] difuntos”, para el sacramento de la Penitencia y la Unción de los Enfermos. Simboliza “penitencia”.

Rosa – “para algunos domingos (Gaudete – tercero del Adviento; Laetare – cuarto de Cuaresma) y algunas fiestas especiales de la Virgen María.”


Por lo tanto, en cada misa, las vestimentas del sacerdote y el mantel del altar, tendrán el color de la celebración del día (santo, mártir, María o ángeles) o del tiempo litúrgico. Antes de ir a Misa, trato de preguntarles a mis hijos si saben de qué color va a estar vestido el sacerdote. Esto me ha parecido una manera muy práctica para introducirlos al ciclo del año litúrgico (Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario I, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario II), al significado de los colores asignados a cada uno de estos tiempos y a la respuesta que se espera de nosotros en la celebración. Por ejemplo, el color blanco siempre es una fiesta, por lo tanto, nuestra actitud debe ser de alegría y gozo; el morado nos invita a la preparación de la fiesta, por lo que debemos estar en una actitud de oración y recogimiento; el verde se utiliza para continuar lo que se ha vivido en la fiesta, por lo que nos llama a perseverar en nuestra fe.

Por último, también podemos utilizar los colores litúrgicos en nuestro hogar para ayudar a nuestros hijos a conocer mejor nuestra fe, entender lo que se está celebrando y para que se sientan parte de nuestra Iglesia universal.

Bibliografía
Tomás Parra Sánchez, Diccionario Católico.
Alberto Clavell. La Santa Misa, Centro de la Vida del Cristiano. Ed. Hemisferio. 2001

Miguel y Xhonané Olivas. El Año Litúrgico en Familia. 2014
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